Es este el instante en que deseo tocarte con el corazón y el alma, que pasen las horas para saber de ti, que pasen los días para verte y que se te dibuje una sonrisa en el rostro cada vez que me encuentres. Felicidad absoluta la que nos une; sin embargo, te digo que rezaré por ti si algún día llega el momento de la despedida. Si ese instante nos alcanza ten siempre presente, querida que esta bella conexión no se olvida, jamás se perderá mientras yo viva. Cálido corazón que te mantiene presente lo aprendí con mis experiencias, lo entendí con mis desaciertos, aquellos que años después me permiten ser yo sin temores y complejos, entregando todo de nuevo, compartiendo mi espacio, segura en cada paso. Con toda mi pasión deseo regalarte abrazos infinitos, besos que te renueven los sueños y caricias tiernas que te recorran todo el cuerpo, con el corazón y el alma aunque sea por un solo momento.