Es curioso como algunos recuerdos permanecen a pesar del paso de los años momentos inolvidables que se sienten más vivos incluso que lo experimentado en el corto plazo la lluvia, por ejemplo, me recordó que a mis 33 años he amado. En alguna estapa de mi vida amé y fui amada y tengo el recuerdo grabado así como el sonido de su sonrisa mientras caminábamos bajo la lluvia... Sé que ella ya no es la mujer del recuerdo ni yo tampoco y está perfecto a todos nos toca aprender en algún momento incluso si a veces, por aferrarnos al sentimiento tardamos demasiado en aceptar que ya somos parte del olvido.