Ojalá pudieras entender, cariño mío
que muchas veces,
en mi temor a perderte
las ansias me ganan,
la desesperación me puede
y las palabras se me enredan.
Sí, la tristeza me domina,
una lágrima se desliza,
te parecerá increíble,
posiblemente, algo nuevo
y está perfecto, sabes
porque ninguna es dueña
de lo correcto,
son percepciones,
excepciones,
cortesía.
Mira hacia dentro, cariño
en lo profundo y verás que no te miento,
sólo sé darme toda,
más aún contigo,
dueña de lo más sincero y real,
del presente,
del deseo por protegerte,
incluso cuando sé, perfectamente,
que sabes cuidarte.
Pero así soy
y me temo no podré cambiarlo,
porque en mi pecho habita un fuego inmenso
que sólo sabe arder a tu lado,
cálido corazón que te quiere
y piensa todo el tiempo,
especialmente, en noches como esta,
donde no logro comprender
como mi ausencia
te resulta más atractiva de compañía.
Me pregunto si lo que compartimos permanecerá en mí con el paso del tiempo. Sí, te entiendo, de solo mencionarlo es para que me mandes al carajo lo sé, lo sé. Supongo es mi manera de defenderme, escudo que se crea tras recibir tiernos besos de tu parte, no, no es que yo desee apartarte, bien sabes que podría permanecer aferrada a tu pecho, volver todos los dias a tus besos, acariciar profundamente tu ser llenándote toda de mí. Y es que yo me quedaría allí en tu mirada, posiblemente me equivoque pero tus ojos me dicen que es mutuo; sin embargo, aquí me encuentro mientras la distancia física nos separa. Cierro mis ojos y araño el sentimiento en silencio, a oscuras te recuerdo, te encuentro y te siento, palabras que alimentan mi voluntad por quererte. Naturaleza humana, supongo o dime qué puedo decirle a mi corazón esta noche, mientras observo las huellas que tus besos han marcad...
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