Es un poco extraña la sensación
que estoy sintiendo,
escucho su respiración
por teléfono y me embarga la tristeza,
no porque no quiera oírla,
sino por la distancia que nos separa
y no me refiero a la física.
La echo tanto de menos,
a ella, lo que giraba en torno a ella
y a todo lo que implicaba en mi mundo.
Qué tan difícil puede ser el comprenderlo,
me pregunto
y entonces entiendo que aquello
solo te lo da el tiempo y la experiencia,
la presencia o mejor dicho, la ausencia.
La miro y quiero que se pierda conmigo,
que se deje llevar y olvide los temores
que me regale sus besos y caricias
como solamente ella sabe hacerlo
y en el silencio se una a mí, de nuevo.
Oh si ella pudiera experimentar
por un minuto lo que siento,
como la veo y quiero,
segundos después estaría a mi lado.
Es magia cuando quiere,
porque sabe sanar
el corazón más herido,
sabe derrumbar
hasta el muro más sólido
con su ternura y sin embargo,
atormenta mi corazón
con su ausencia.
Un clima árido
vive ahora en mi pecho,
mientras escucho su respiración
por teléfono,
si tan solo ella lo entendiera...
La echo tanto de menos.
Me pregunto si lo que compartimos permanecerá en mí con el paso del tiempo. Sí, te entiendo, de solo mencionarlo es para que me mandes al carajo lo sé, lo sé. Supongo es mi manera de defenderme, escudo que se crea tras recibir tiernos besos de tu parte, no, no es que yo desee apartarte, bien sabes que podría permanecer aferrada a tu pecho, volver todos los dias a tus besos, acariciar profundamente tu ser llenándote toda de mí. Y es que yo me quedaría allí en tu mirada, posiblemente me equivoque pero tus ojos me dicen que es mutuo; sin embargo, aquí me encuentro mientras la distancia física nos separa. Cierro mis ojos y araño el sentimiento en silencio, a oscuras te recuerdo, te encuentro y te siento, palabras que alimentan mi voluntad por quererte. Naturaleza humana, supongo o dime qué puedo decirle a mi corazón esta noche, mientras observo las huellas que tus besos han marcad...
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