En esta noche de mayo
siento más frío de lo habitual,
las horas más oscuras
van haciendo acto de presencia en mi alma,
ya han tocado a la puerta,
se incrementa la intensidad,
sentada en mi cama,
escucho sus pasos.
Ya llegaron,
inmóvil, permanezco inmóvil,
me entrego al silencio, al lamento.
No me exijas fortaleza en estos momentos,
no pretendas ahora calmar mi alma,
palabras dichas que permanecen,
dudas que se instalan en mi mente.
En estas horas más oscuras,
observo la luna llena que también te ilumina,
por un momento,
creí que me querías...
Me tenías, sabes,
entera e incondicionalmente,
pero eso no basta,
en estos tiempos ya no basta.
Resulta irónico y hasta cómico lo que experimento,
anhelar tanto su abrazo,
sentir sus besos,
extrañar todo su cuerpo
cuando su decisión no pasa por
quedarse conmigo,
en esta noche de mayo,
en que mi amor se ha ido,
me recuesto en mi cama
y siento más frío.
Me pregunto si lo que compartimos permanecerá en mí con el paso del tiempo. Sí, te entiendo, de solo mencionarlo es para que me mandes al carajo lo sé, lo sé. Supongo es mi manera de defenderme, escudo que se crea tras recibir tiernos besos de tu parte, no, no es que yo desee apartarte, bien sabes que podría permanecer aferrada a tu pecho, volver todos los dias a tus besos, acariciar profundamente tu ser llenándote toda de mí. Y es que yo me quedaría allí en tu mirada, posiblemente me equivoque pero tus ojos me dicen que es mutuo; sin embargo, aquí me encuentro mientras la distancia física nos separa. Cierro mis ojos y araño el sentimiento en silencio, a oscuras te recuerdo, te encuentro y te siento, palabras que alimentan mi voluntad por quererte. Naturaleza humana, supongo o dime qué puedo decirle a mi corazón esta noche, mientras observo las huellas que tus besos han marcad...
Comentarios
Publicar un comentario