Te echo de menos.
No sabía como iniciar este poema
pero sí que era para ti
como todo lo que te he dedicado
en estos casi diez meses.
Madrugada fría
y yo que extraño escuchar tu voz
el sonido de tu risa,
el sentir tus caricias
perderme en la suavidad de tu tacto.
No, hoy aquello no me acompaña
así como tampoco,
la belleza de tus ojos marrones.
Pronuncio tu nombre
como si por arte de magia
pudieras aparecer aquí,
en esta cama que se siente
tan vacía sin tu presencia.
Lo que daría porque lo veas,
por arrancarme el corazón
para que lo entiendas
y es que no hay día
en que no me la juegue por ti,
de principio a fin
incluso, en esta fría madrugada
donde hacen falta tus besos,
este lugar donde te recuerdo,
noche inmensa,
me haces falta, cariño.
Me pregunto si lo que compartimos permanecerá en mí con el paso del tiempo. Sí, te entiendo, de solo mencionarlo es para que me mandes al carajo lo sé, lo sé. Supongo es mi manera de defenderme, escudo que se crea tras recibir tiernos besos de tu parte, no, no es que yo desee apartarte, bien sabes que podría permanecer aferrada a tu pecho, volver todos los dias a tus besos, acariciar profundamente tu ser llenándote toda de mí. Y es que yo me quedaría allí en tu mirada, posiblemente me equivoque pero tus ojos me dicen que es mutuo; sin embargo, aquí me encuentro mientras la distancia física nos separa. Cierro mis ojos y araño el sentimiento en silencio, a oscuras te recuerdo, te encuentro y te siento, palabras que alimentan mi voluntad por quererte. Naturaleza humana, supongo o dime qué puedo decirle a mi corazón esta noche, mientras observo las huellas que tus besos han marcad...
Comentarios
Publicar un comentario