A esta hora deberíamos estar juntas
recostadas de lado,
mis labios reencontrándose
con tu espalda
y el aroma de tu cuerpo invitándome
a sentir la calidez de tu existir.
Dulce sensación en mis manos,
un movimiento que modifica su velocidad
ante la voz entrecortada,
la respiración acelerada,
el latir de tu pecho,
la vibración del cuerpo.
Así deberíamos estar juntas,
mientras entre gemidos
mi nombre es pronunciado,
allí, donde los cuerpos estorban
beso tu alma y te proclamas mía,
allí, tras una sonrisa cómplice
me confieso tuya,
en tus labios que eché tanto de menos,
en el amor que siento por ti,
cuando simplemente somos
y nada más importa.
A esta hora,
en que no hay mayor anhelo
que expresarte el sentimiento,
me quedo en silencio,
mientras envidio a todo aquel
que puede descansar
al lado del ser querido.
Me pregunto si lo que compartimos permanecerá en mí con el paso del tiempo. Sí, te entiendo, de solo mencionarlo es para que me mandes al carajo lo sé, lo sé. Supongo es mi manera de defenderme, escudo que se crea tras recibir tiernos besos de tu parte, no, no es que yo desee apartarte, bien sabes que podría permanecer aferrada a tu pecho, volver todos los dias a tus besos, acariciar profundamente tu ser llenándote toda de mí. Y es que yo me quedaría allí en tu mirada, posiblemente me equivoque pero tus ojos me dicen que es mutuo; sin embargo, aquí me encuentro mientras la distancia física nos separa. Cierro mis ojos y araño el sentimiento en silencio, a oscuras te recuerdo, te encuentro y te siento, palabras que alimentan mi voluntad por quererte. Naturaleza humana, supongo o dime qué puedo decirle a mi corazón esta noche, mientras observo las huellas que tus besos han marcad...
Comentarios
Publicar un comentario