Aún sigo adorando las noches
aunque tu ausencia las haga más frías.
No es fácil entenderme,
y me es tan comprensible
tu situación,
tu indecisión,
que hasta siento compasión.
Los recuerdos que traes con tu besos
quedan tan solo en eso, recuerdos.
En mi memoria te busco
y mientras anhelo encontrarme,
te veo arrinconada mirándome.
Te tengo una sorpresa, dices sonriendo,
mostrándome un ramo de flores
que nunca llegó a mi puerta.
La emoción se apodera,
tarde, pero llega.
Me importas tanto
aunque no lo admita
y es que no tengo la culpa de pensarte,
no tengo la culpa de quererte,
de amarte.
Bésame despacio y llévame en tus brazos
que no sabes lo que dolió tu ausencia;
lo que fueron mis noches
tan llenas de recuerdos eternos
donde mi cuerpo apenas sentía
la suavidad de tus caricias
y el aroma de tu piel que me derretía.
aunque tu ausencia las haga más frías.
No es fácil entenderme,
y me es tan comprensible
tu situación,
tu indecisión,
que hasta siento compasión.
Los recuerdos que traes con tu besos
quedan tan solo en eso, recuerdos.
En mi memoria te busco
y mientras anhelo encontrarme,
te veo arrinconada mirándome.
Te tengo una sorpresa, dices sonriendo,
mostrándome un ramo de flores
que nunca llegó a mi puerta.
La emoción se apodera,
tarde, pero llega.
Me importas tanto
aunque no lo admita
y es que no tengo la culpa de pensarte,
no tengo la culpa de quererte,
de amarte.
Bésame despacio y llévame en tus brazos
que no sabes lo que dolió tu ausencia;
lo que fueron mis noches
tan llenas de recuerdos eternos
donde mi cuerpo apenas sentía
la suavidad de tus caricias
y el aroma de tu piel que me derretía.
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