El problema es que ya no sé cómo tratarte.
Si ser feliz haciendo todo aquello que me nace,
es decir, expresarte desde lo más profundo
mi sentir hacia ti,
entregarme en el abrazo apasionado,
en las palabras llenas de emociones
que son demostradas con caricias sutiles
y poemas llenos de mí...
O, por otra parte, dar pase a la indiferencia,
a la frialdad que sé puedo transmitir,
a intentar ocultar mis ganas
por saber de ti siempre
a pretender engañarte
diciéndote que no pasa nada,
que todo está normal,
cuando solo estoy reprimiendo el sentimiento.
Que falta de coherencia la mía
por querer alejarme
cuando te pienso a cada instante.
Sabes, no es fácil admitir aquello
así que te pregunto
¿Cómo debo tratarte?
Si cada vez que nos encontramos
hay una suerte de rostro esquivo mío
que le hace frente a mis ganas
por querer robarte un beso,
una lucha interna
que no te pido entiendas
pero que enfrento para no resbalar
en un "te quiero".
Y es que, en honor a la verdad,
me gustaría controlar lo que siento,
me encantaría calmar a este corazón inexperto,
no querer acariciarte cada vez que te veo
y tirar al tacho el anhelo profundo por querer descansar a tu lado,
porque sé que allí, junto a ti,
te regalaría mi alma desnuda
aquella que te ve tal cual eres,
con tus fallas y aciertos,
mágica, única y perfecta
todo el tiempo.
Si ser feliz haciendo todo aquello que me nace,
es decir, expresarte desde lo más profundo
mi sentir hacia ti,
entregarme en el abrazo apasionado,
en las palabras llenas de emociones
que son demostradas con caricias sutiles
y poemas llenos de mí...
O, por otra parte, dar pase a la indiferencia,
a la frialdad que sé puedo transmitir,
a intentar ocultar mis ganas
por saber de ti siempre
a pretender engañarte
diciéndote que no pasa nada,
que todo está normal,
cuando solo estoy reprimiendo el sentimiento.
Que falta de coherencia la mía
por querer alejarme
cuando te pienso a cada instante.
Sabes, no es fácil admitir aquello
así que te pregunto
¿Cómo debo tratarte?
Si cada vez que nos encontramos
hay una suerte de rostro esquivo mío
que le hace frente a mis ganas
por querer robarte un beso,
una lucha interna
que no te pido entiendas
pero que enfrento para no resbalar
en un "te quiero".
Y es que, en honor a la verdad,
me gustaría controlar lo que siento,
me encantaría calmar a este corazón inexperto,
no querer acariciarte cada vez que te veo
y tirar al tacho el anhelo profundo por querer descansar a tu lado,
porque sé que allí, junto a ti,
te regalaría mi alma desnuda
aquella que te ve tal cual eres,
con tus fallas y aciertos,
mágica, única y perfecta
todo el tiempo.
Corazón noble, sé feliz <3
ResponderEliminarEs lo que más deseo Sharoncilla, ser feliz. Corazón inexperto aún.
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