En este momento de la mañana
quiero y deseo repetir
tantas veces tu nombre,
caricias y besos que anhelo sentir
suavemente, tiernamente.
Aumentemos la intensidad, cariño
vayamos a la par de los latidos
y mientras susurro tu nombre
desata mi locura,
piérdete en mí,
absorbe todo mi sentir.
Tan tuya que no hay explicación alguna,
es éste el momento ideal
para recorrer tu cintura,
sentir tus caderas
y aceptar de buena gana tu entrega.
Perfecta mañana si tu mirada
conecta con la mía,
si tus manos se reconocen en las mías
intensa y hermosa entrega,
toda tú dejas huella
en una sonrisa y beso cómplice
te doy mi alegría
felicidad absoluta por tenerte en mi vida.
A esta hora deberíamos estar juntas recostadas de lado, mis labios reencontrándose con tu espalda y el aroma de tu cuerpo invitándome a sentir la calidez de tu existir. Dulce sensación en mis manos, un movimiento que modifica su velocidad ante la voz entrecortada, la respiración acelerada, el latir de tu pecho, la vibración del cuerpo. Así deberíamos estar juntas, mientras entre gemidos mi nombre es pronunciado, allí, donde los cuerpos estorban beso tu alma y te proclamas mía, allí, tras una sonrisa cómplice me confieso tuya, en tus labios que eché tanto de menos, en el amor que siento por ti, cuando simplemente somos y nada más importa. A esta hora, en que no hay mayor anhelo que expresarte el sentimiento, me quedo en silencio, mientras envidio a todo aquel que puede descansar al lado del ser querido.
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