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La echo tanto de menos

Es un poco extraña la sensación
que estoy sintiendo,
escucho su respiración
por teléfono y me embarga la tristeza,
no porque no quiera oírla,
sino por la distancia que nos separa
y no me refiero a la física.
La echo tanto de menos,
a ella, lo que giraba en torno a ella
y a todo lo que implicaba en mi mundo.
Qué tan difícil puede ser el comprenderlo,
me pregunto
y entonces entiendo que aquello
solo te lo da el tiempo y la experiencia,
la presencia o mejor dicho, la ausencia.
La miro y quiero que se pierda conmigo,
que se deje llevar y olvide los temores
que me regale sus besos y caricias
como solamente ella sabe hacerlo
y en el silencio se una a mí, de nuevo.
Oh si ella pudiera experimentar
por un minuto lo que siento,
como la veo y quiero,
segundos después estaría a mi lado.
Es magia cuando quiere,
porque sabe sanar
el corazón más herido,
sabe derrumbar
hasta el muro más sólido
con su ternura y sin embargo,
atormenta mi corazón
con su ausencia.
Un clima árido
vive ahora en mi pecho,
mientras escucho su respiración
por teléfono,
si tan solo ella lo entendiera...
La echo tanto de menos.

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