No voy a negar que extraño
con todo mi corazón abrazarla,
cierro mis ojos
para transportarme a sus besos
a las sonrisas cómplices,
entonces yo era feliz
recostando mi cabeza en su pecho,
así, sintiéndola desde lo más profundo
mi corazón latía lleno de emoción.
"Que siga, que nos consuma
sin saber a dónde nos lleva
mientras estemos juntas"
recuerdo haberlo dicho,
lo sentía,
lo creía,
lo veía en sus ojos,
en el beso inesperado
y yo me sentía una niña ilusionada
llena de esperanzas.
Paso a paso fue derrumbando
las murallas que protegían mi interior,
desnuda ante ella
cubrió todo mi ser con su ternura,
bendita coincidencia
que la puso en mi camino
pero como es de caprichoso el destino
hoy prefiere dejarme en el olvido,
tardes negras en que no logro recordar
cómo expuse tanto mi corazón,
años de experiencia
que se rindieron ante su presencia;
y sin embargo,
la distancia que nos separa
lleva su firma,
después de todo,
yo nunca fui buena para las despedidas.
A esta hora deberíamos estar juntas recostadas de lado, mis labios reencontrándose con tu espalda y el aroma de tu cuerpo invitándome a sentir la calidez de tu existir. Dulce sensación en mis manos, un movimiento que modifica su velocidad ante la voz entrecortada, la respiración acelerada, el latir de tu pecho, la vibración del cuerpo. Así deberíamos estar juntas, mientras entre gemidos mi nombre es pronunciado, allí, donde los cuerpos estorban beso tu alma y te proclamas mía, allí, tras una sonrisa cómplice me confieso tuya, en tus labios que eché tanto de menos, en el amor que siento por ti, cuando simplemente somos y nada más importa. A esta hora, en que no hay mayor anhelo que expresarte el sentimiento, me quedo en silencio, mientras envidio a todo aquel que puede descansar al lado del ser querido.
Comentarios
Publicar un comentario