Es gracioso que no recuerde mis días
ni lo bien que venía antes de esta tristeza.
No es la primera vez
pero vaya que se siente como si así fuera,
las preguntas abundan
mientras me quedo echada en el mueble.
En qué momento perdí el timon de mi vida
una entrega que no puedo reprocharme
mas sí el no frenar actitudes a tiempo.
A nadie le gusta reconocer los errores
y yo no pienso que el quererte lo haya sido,
pero sé clara conmigo,
no me culpes por tus impulsos,
hazte cargo de las palabras
así como de esa indiferencia
que me carcome el cerebro.
No juegues con mi mente
que durante este tiempo
solo ha pensado que eres la mejor,
no lastimes el corazón, cariño
que hay palabras y acciones
que nos llevan
a caminos sin retorno.
Lamento todo el dolor y temor
que te causaron y aún permanece en ti,
aunque no lo veas, aunque no lo creas
yo solo quise tomar tu mano y volar alto
porque sí, porque creo en ti
es una locura, me lo has dicho tantas veces
pero es que te vi
yo realmente te vi.
A esta hora deberíamos estar juntas recostadas de lado, mis labios reencontrándose con tu espalda y el aroma de tu cuerpo invitándome a sentir la calidez de tu existir. Dulce sensación en mis manos, un movimiento que modifica su velocidad ante la voz entrecortada, la respiración acelerada, el latir de tu pecho, la vibración del cuerpo. Así deberíamos estar juntas, mientras entre gemidos mi nombre es pronunciado, allí, donde los cuerpos estorban beso tu alma y te proclamas mía, allí, tras una sonrisa cómplice me confieso tuya, en tus labios que eché tanto de menos, en el amor que siento por ti, cuando simplemente somos y nada más importa. A esta hora, en que no hay mayor anhelo que expresarte el sentimiento, me quedo en silencio, mientras envidio a todo aquel que puede descansar al lado del ser querido.
Comentarios
Publicar un comentario