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Mostrando entradas de diciembre, 2018

Como antes

No voy a pasarme de lista y negaré que te extraño, lo hago, pero qué exactamente. Podría detenerme en tus besos y en la tierna forma que tienes para acariciar mi rostro pero no es precisamente lo que echo de menos. Me gustaba escucharte, sabes sentirte libre mientras me contabas tus sueños y miedos, incluso tu día a día, yo adoraba que me sorprendieras con un mensaje o una llamada un deseo constante por conectarnos por mantener el vínculo, en dónde quedaron esos días, me lo pregunto, no hay instante en que no los eche de menos, más allá de la bella conexión que me permitió entregarme como nunca antes lo había hecho.

Afecto

¿Y si nos damos permiso para rompernos y llorar? Suena una canción que me acompañó a escribir un par de poemas hace unos meses, eran otros tiempos, otro el sentimiento y, me atrevería a decir, otra Pamela. Esta vez desgarra el alma que solía albergar la más grande ilusión, posiblemente porque hay afecto, porque permaneces en mi pecho, coincidencia que suene este tema en estos momentos, hay ciclos que deben cerrarse, me dicen, mientras nuestros momentos se me muestran como una película. ¿Y si me doy el permiso de romperme y llorar? Esta vez ya no en tu pecho, esta vez no, aunque permanezca el sentimiento.

Caminos sin retorno

Es gracioso que no recuerde mis días ni lo bien que venía antes de esta tristeza. No es la primera vez pero vaya que se siente como si así fuera, las preguntas abundan mientras me quedo echada en el mueble. En qué momento perdí el timon de mi vida una entrega que no puedo reprocharme mas sí el no frenar actitudes a tiempo. A nadie le gusta reconocer los errores y yo no pienso que el quererte lo haya sido, pero sé clara conmigo, no me culpes por tus impulsos, hazte cargo de las palabras así como de esa indiferencia que me carcome el cerebro. No juegues con mi mente que durante este tiempo solo ha pensado que eres la mejor, no lastimes el corazón, cariño que hay palabras y acciones que nos llevan a caminos sin retorno. Lamento todo el dolor y temor que te causaron y aún permanece en ti, aunque no lo veas, aunque no lo creas yo solo quise tomar tu mano y volar alto porque sí, porque creo en ti es una lo...

...

Hola, me encantaría llamarte y decirte aquella palabra, tan solo para empezar, tan solo para saber de ti. Es más complicado de lo que debería, lo sabemos, no te negaré que quisiera llorar en tu pecho, sentirte en un abrazo, y que en un susurro me dijeras que todo fue un mal sueño. Te extraño a cada momento y deseo llamarte; sin embargo, hay lecciones que aprender. No diré que no cometí errores contigo, porque sí lo hice, lo reconozco, pero tampoco dejaré de aceptar que toleré incluso lo intolerable. Es casi verano y la gente sonríe, y yo solo espero, cariño que este sol te llene de vida que cumplas todos tus sueños y de paso, en mí se prenda la llama de la esperanza.