Es un poco extraña la sensación que estoy sintiendo, escucho su respiración por teléfono y me embarga la tristeza, no porque no quiera oírla, sino por la distancia que nos separa y no me refiero a la física. La echo tanto de menos, a ella, lo que giraba en torno a ella y a todo lo que implicaba en mi mundo. Qué tan difícil puede ser el comprenderlo, me pregunto y entonces entiendo que aquello solo te lo da el tiempo y la experiencia, la presencia o mejor dicho, la ausencia. La miro y quiero que se pierda conmigo, que se deje llevar y olvide los temores que me regale sus besos y caricias como solamente ella sabe hacerlo y en el silencio se una a mí, de nuevo. Oh si ella pudiera experimentar por un minuto lo que siento, como la veo y quiero, segundos después estaría a mi lado. Es magia cuando quiere, porque sabe sanar el corazón más herido, sabe derrumbar hasta el muro más sólido con su...